Representar a Costa Rica en un Mundial Universitario de Futsal significa mucho más que disputar una competencia internacional para Fabiola Alfaro.
Detrás de su viaje a Polonia existen años de entrenamientos, renuncias personales, responsabilidades académicas, incertidumbre económica y una búsqueda constante de apoyo para evitar que una oportunidad ganada dentro de la cancha se escapara por falta de recursos.
La jugadora de Belén Futsal y estudiante de Universidad Técnica Nacional (UTN) reconoce que resulta difícil resumir todo lo que significa haber sido seleccionada para representar al país.
“Detrás de esta oportunidad hay muchos años de esfuerzo, lágrimas, sacrificios y mucha fe. Para mí no es solo viajar a un Mundial, es ver cómo Dios ha ido cumpliendo un sueño que puso en mi corazón hace mucho tiempo”, expresó.
Un privilegio acompañado de responsabilidad
Para Alfaro, vestir los colores de Costa Rica y representar a su universidad constituye un privilegio que también lleva consigo una gran responsabilidad.
La deportista siente que en esta experiencia no viaja sola. Con ella también estarán presentes su familia, entrenadores, compañeras y todas las personas que creyeron en sus capacidades, incluso durante los momentos en que ella misma llegó a dudar.
“Voy con la responsabilidad de dar lo mejor y demostrar que en Costa Rica hay talento y que el futsal femenino merece muchas más oportunidades”, manifestó.
Su presencia en el Mundial representa la culminación de un proceso construido durante años, pero también una nueva oportunidad para visibilizar las condiciones que enfrentan muchas jugadoras costarricenses para mantenerse activas en el deporte.
Renuncias para combinar deporte y universidad
El camino hasta la selección nacional implicó aprender a renunciar a espacios de descanso, actividades sociales y tiempo junto con sus seres queridos.
Mientras otras personas aprovechaban los fines de semana para descansar, Fabiola Alfaro debía entrenar, estudiar o prepararse para competir.
Combinar la universidad con el rendimiento deportivo le exigió enfrentar jornadas marcadas por el cansancio, las molestias físicas y la necesidad de organizar cuidadosamente sus responsabilidades.
“No ha sido fácil combinar la universidad con el alto rendimiento deportivo. Muchas veces llegaba cansada, con dolores físicos y sin tiempo para compartir con mi familia o mis amigos, pero siempre recordaba por qué estaba haciendo todo esto”, explicó.
También existieron momentos de frustración en los que se preguntó si todo aquel esfuerzo realmente tendría recompensa.
La convocatoria al Mundial le permitió encontrar una respuesta.
“Cada sacrificio me trajo hasta aquí y me enseñó a valorar muchísimo más esta oportunidad”, afirmó.
Las dificultades económicas del futsal femenino
La seleccionada también puso atención sobre una realidad que acompaña a numerosas deportistas: la falta de recursos, patrocinadores y visibilidad.
Muchas jugadoras deben estudiar, trabajar y entrenar simultáneamente. Además, con frecuencia necesitan asumir el costo de implementos, viajes, inscripciones o actividades necesarias para continuar compitiendo.
“Quienes jugamos futsal en Costa Rica sabemos que muchas veces tenemos que luchar el doble. No siempre contamos con patrocinadores, apoyo económico o la visibilidad que tienen otros deportes”, señaló.
A pesar de esas condiciones, las futbolistas continúan esforzándose por el amor que sienten hacia la disciplina y por la oportunidad de representar a Costa Rica.
Alfaro espera que la participación mundialista también permita que más personas vuelvan la mirada hacia el futsal femenino y conozcan el trabajo realizado por sus protagonistas.
Pedir ayuda para no perder el Mundial
Una de las etapas más difíciles de este proceso fue reconocer que necesitaba ayuda económica para poder realizar el viaje.
La jugadora tuvo que organizar actividades, tocar puertas y solicitar colaboración públicamente, una experiencia que describió como emocionalmente compleja.
“No es sencillo pedir ayuda. Hubo días de mucha incertidumbre en los que no sabía si realmente iba a reunir el dinero necesario”, relató.
En uno de los momentos más duros, llegó a llorar al considerar la posibilidad de perder una oportunidad por la que había trabajado durante muchos años.
“Pensar en no poder viajar por un tema económico me rompía el corazón”, reconoció.
En medio de aquella incertidumbre, encontró fortaleza en su fe y en una reflexión que transformó su forma de enfrentar el problema: creer también implicaba actuar.
Comprendió que debía continuar organizando actividades, buscando apoyo y comunicando su situación, incluso cuando todavía no podía ver una solución definitiva.
Una comunidad que hizo suyo el sueño
Cada aporte recibido, cada publicación compartida y cada mensaje de respaldo ayudaron a acercar a Fabiola Alfaro al Mundial.
La deportista asegura que el apoyo no solamente tuvo valor económico. También le permitió recordar que no estaba enfrentando sola aquel desafío.
“Cada vez que alguien hacía un aporte, compartía una publicación o simplemente me decía ‘yo creo en vos’, sentía que Dios me estaba recordando que no estaba sola”, expresó.
La jugadora guarda una gratitud especial hacia sus padres, quienes han sido parte fundamental de su proceso.
“Cada colaboración, grande o pequeña, representa una parte de este sueño y por eso este Mundial también les pertenece”, agregó.
Darlo todo dentro de la cancha
Después de superar los obstáculos, Alfaro desea disfrutar cada instante de la experiencia en Polonia sin olvidar todo lo que costó llegar.
Entre sus objetivos aparecen aprender de jugadoras de alto nivel, crecer deportiva y personalmente y representar a Costa Rica con orgullo.
“Quiero regresar con la satisfacción de haber dado absolutamente todo dentro de la cancha”, afirmó.
Aunque los resultados son importantes, su principal propósito será honrar la oportunidad y demostrar que cada sacrificio realizado tuvo sentido.
También espera que su historia inspire a otras personas que enfrentan barreras económicas, personales o deportivas.
“Los sueños sí se cumplen”
El mensaje de Fabiola Alfaro para quienes la apoyaron está marcado por la gratitud.
“Gracias por creer en mí, por sus oraciones, por sus palabras de ánimo y por cada aporte que hizo posible este viaje. Prometo representar a Costa Rica, a Belén Futsal y a mi universidad con todo mi corazón”, manifestó.
A las niñas y jóvenes que sueñan con crecer en el deporte les pidió no permitir que las dificultades las obliguen a renunciar.
Reconoce que existirán momentos de frustración, lágrimas e incertidumbre, pero considera que la disciplina, la perseverancia, la fe y las acciones pueden abrir caminos que inicialmente parecen imposibles.
“Yo soy prueba de que los sueños sí se cumplen. No porque el camino haya sido fácil, sino porque nunca dejé de caminar”, concluyó.
La participación de Fabiola Alfaro en el Mundial Universitario de Futsal representa una victoria construida mucho antes del primer partido: la de una deportista que se negó a permitir que las limitaciones económicas pusieran fin a un sueño ganado con trabajo, constancia y sacrificio.
Entrevista concedida previo al viaje de la delegación
