Los XLII Juegos Deportivos Nacionales reúnen a 5.057 atletas de 81 delegaciones, distribuidos en 29 disciplinas oficiales, seis de ellas colectivas con participación femenina directa. El evento no solo restituye el calendario competitivo nacional, sino que evidencia los efectos asimétricos que la pausa dejó en el ecosistema deportivo formativo.
La inversión de ₡5.186 millones en infraestructura —Estadio Juan Gobán, Pista Sintética de Siquirres, Gimnasio Eddy Bermúdez y nuevas canchas— transforma el paisaje físico de Limón. Sin embargo, la reconstrucción material no garantiza por sí sola equidad estructural.
Las seis disciplinas colectivas femeninas: alcance y dispersión
Radiografía del deporte colectivo femenino en Limón 2026
Más de 410 mujeres compiten en disciplinas colectivas, distribuidas de la siguiente manera:
- Fútbol femenino (~88 atletas): Pococí y Limón
- Voleibol femenino (~60): Belén, Atenas y Limón
- Baloncesto femenino (~60): Limón y Heredia
- Balonmano femenino (~80): Guácimo y Matina
- Futsal femenino (~90): seis cantones, la mayor descentralización
- Voleibol de playa (mixto) (~32): Talamanca, formato inclusivo
El futsal femenino emerge como la disciplina más democratizadora: menor costo, mayor acceso y expansión real hacia territorios históricamente excluidos como Coto Brus o Nicoya.

Un gesto simbólico que importa: el primer oro será femenino
Un dato aparentemente menor resignifica la narrativa: la primera medalla de oro de Limón 2026 será disputada por mujeres.
Ocho atletas sub-18 competirán en lanzamiento de disco la mañana del 13 de enero, reescribiendo un inicio históricamente masculinizado y reinstalando a las mujeres en el acto fundacional del evento.
La paradoja territorial: Limón invierte, pero no participa
Aquí emerge la contradicción central del evento.
- Limón, provincia anfitriona: 143 atletas (2,8%)
- San José: 470 atletas (9,3%)
- Alajuela: 442 (8,7%)
La Meseta Central sigue concentrando poder deportivo, mientras que Limón —pese a la inversión histórica— no logra traducir infraestructura en volumen competitivo. La ecuación es clara: sin entrenadoras, programas de base y continuidad formativa, la infraestructura no redistribuye talento.
En el otro extremo, municipios como Río Cuarto y Cóbano participan con un solo atleta. Otros —Turrubares, León Cortés, Parrita— ni siquiera clasificaron. No es un dato administrativo: es un mapa de exclusión.
¿Inflexión real o desigualdad renovada?
Limón 2026 ofrece señales mixtas.
🔎 Avances
- Participación femenina récord
- Mayor dispersión geográfica en disciplinas colectivas
- Inclusión de formatos mixtos e inclusivos
- Presencia femenina en categorías U-14 a U-18 como capital futuro
🚨 Alertas
- Dominio persistente de San José y Alajuela
- Subrepresentación del Caribe
- Efectos desiguales de la pausa de 18 meses
- Falta de estrategias post-Juegos para retención de talento femenino
El riesgo es claro: reactivar el evento sin transformar el sistema puede recolonizar las jerarquías previas.
Donde sí se abre una ventana de cambio
El deporte colectivo femenino demuestra que el acceso no depende solo de grandes estadios. El futsal, el balonmano en Matina o el voleibol de playa en Talamanca indican que la voluntad política y la formación local pesan más que el cemento.
Las 2.361 mujeres atletas, especialmente en categorías menores, representan una oportunidad histórica. Pero sin seguimiento —becas, mentorías, observación federativa— el récord será solo estadístico.

La pregunta que queda abierta
¿Limón 2026 será recordado como el inicio de una redistribución real del poder deportivo femenino… o como una oportunidad perdida bajo el brillo de nuevas instalaciones?
Para el periodismo especializado, el desafío no es contar resultados, sino seguir trayectorias entre 2027 y 2029, documentar quiénes permanecen, quiénes desaparecen y por qué.
Ahí se jugará el verdadero legado del deporte colectivo femenino en Costa Rica.
