Con apenas 23 años, Trinity Rodman firmó el contrato más alto en la historia del fútbol femenino al renovar con el Washington Spirit por más de dos millones de dólares anuales, un acuerdo que marca un antes y un después en la valoración económica de las futbolistas de élite y en la proyección global de la NWSL.

El fútbol femenino ante un punto de inflexión histórico
El 22 de enero de 2026 quedó marcado como una fecha clave para el fútbol femenino profesional. Ese día, Trinity Rodman estampó su firma en una renovación contractual que no solo la convirtió en la futbolista mejor pagada del mundo, sino que expuso con claridad el cambio de paradigma que atraviesa el deporte.
El acuerdo, vigente hasta 2028, supera los 2 millones de dólares anuales, una cifra inédita en el fútbol femenino y comparable, por primera vez, con contratos de élite en el deporte masculino.

Imagen de Taylor Vincent, licenciada bajo CC BY 4.0. Modificada.
La NWSL y una competencia que cambió las reglas
El contrato de Rodman fue posible tras la aprobación de la regla High Impact Player (HIP) por parte de la National Women’s Soccer League (NWSL) en diciembre de 2025. Este mecanismo permite a los clubes superar el límite salarial tradicional —establecido en 3.5 millones de dólares por equipo— mediante una asignación adicional destinada a jugadoras de impacto global.
Sin embargo, el caso Rodman fue más allá incluso de ese marco. Su salario supera ampliamente el millón de dólares adicional contemplado por la norma, evidenciando que el talento de élite femenino ya no se ajusta a estructuras diseñadas para contener el crecimiento económico del deporte.
Trinity Rodman, atleta destacada y referente del alto rendimiento
Rodman no es una promesa: es una realidad consolidada. Debutó con la selección femenina de Estados Unidos a los 19 años, fue campeona de la NWSL a los 21 y, a los 23, alcanzó la cima salarial del fútbol femenino mundial.
Su trayectoria está marcada por la consistencia deportiva, el impacto competitivo y una creciente capacidad de generación de valor comercial. Más allá de su apellido, Trinity construyó un legado propio, basado en rendimiento y profesionalismo, alejándose de cualquier narrativa heredada.

Washington Spirit y la visión de un proyecto de élite
La renovación de Rodman también refleja la estrategia del Washington Spirit y de su propietaria, Michele Kang, una de las figuras más influyentes en la transformación del fútbol femenino global.
Bajo su gestión, el club pasó de ingresos cercanos a los 5 millones de dólares en 2022 a más de 15 millones en 2024, mientras la asistencia promedio se duplicó. En ese contexto, el contrato de Rodman se entiende como una inversión estratégica que eleva el valor del club, atrae patrocinadores y fortalece el posicionamiento internacional de la NWSL.
Proyección deportiva y el futuro del fútbol femenino
El impacto del acuerdo trasciende a una sola futbolista. Refuerza a la NWSL como una liga capaz de competir —y superar— a los principales campeonatos europeos en términos económicos y de visibilidad.
Al mismo tiempo, envía un mensaje potente a las nuevas generaciones: el fútbol femenino de alto rendimiento puede ser una carrera profesional sostenible, rentable y global.
No obstante, el debate sigue abierto. Rodman es hoy una excepción dentro de un sistema que aún mantiene restricciones salariales para la mayoría de las futbolistas, lo que plantea interrogantes sobre la equidad estructural y la verdadera magnitud del cambio.
Un precedente que redefine el juego
Trinity Rodman rompió el techo salarial, pero sobre todo obligó a una liga entera a repensar sus reglas. Su contrato no es un punto de llegada, sino un punto de partida para el futuro del fútbol femenino.
Si este acuerdo se convierte en el inicio de una transformación colectiva o permanece como una excepción histórica dependerá de las próximas decisiones estructurales del deporte.
